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miércoles, 19 de enero de 2011

Unas líneas sobre el amor

El amor, es algo que o no me merezco o algo que no llegará en mucho tiempo. No sé si soy yo, o son los demás.
Soy una de esas personas romanticonas, que sueñan con alguien a quien poder decir "te quiero" al oído mirando a las estrellas una noche de verano.
No sé si pido mucho, pero busco a alguien que no sea guapa por fuera, no necesito que tenga buenas tetas y un buen culo; busco a alguien que me quiera por como soy, a quien querer por como es, a quien poder decir "eres fantástica" y poderlo decir de verdad, pudiendo mirarle a los ojos en vez de a su culo.
A alguien que cuando esté triste pueda hacerme que llore de felicidad, y alguien a quien poder secarle una lágrima de la cara cuando esté triste.
Mis amigos dicen que soy tonto, tengo 14 años y nunca he conocido a nadie. Sí, ¿y qué? Conocer a alguien para mí no significa poder decir que esté muy buena, es poder decir que puedo contar con ella, a quien puedo buscar en una tormenta y pueda dejarme un paraguas.
Pero creo que pido demasiado, y buscar algo así me costará mucho tiempo, pero estoy dispuesto a perderlo antes de dejarme llevar por alguien que sólo sean falsas apariencias.
Y si por si os lo estáis preguntando, sí, el amor no está hecho para los tontos como yo.

martes, 30 de noviembre de 2010

And so the feeling grows

Estoy hecho un lío. Empiezo a ver las cosas de forma complicada, como borroso. Además todo esto me suena. Créeme cuando te digo que te amo no miento.
Me gustaría saber qué sientes tú. La verdad es que al leer esto, siento un escalofrío enorme. Siento que nada puede ocurrir, que realmente me estoy dejando llevar por ideas locas, imposibles y sin ningún sentido.
Aún no soy capaz de decírtelo claramente, todavía pienso que tengo demasiadas probabilidades de perder, y que quizás, para responderme de forma negativa me merezca más la pena no decir nada.
Odio poder leer tus "te quiero" sabiendo que no son para mí, que son para otra persona, y me duele saber que realmente amas a otro.
Pero no estoy triste, es más, me conformo con pasar un rato contigo y poder ver esa sonrisa de color de luna que tanto me gusta :)

jueves, 18 de noviembre de 2010

Dulce condena



Llevo unos diítas pensado en lo mismo, pensando en tí. Se me ocurren varias canciones para el momento, por ejemplo "Cómo Hablar" de Amaral.
El caso es que disfruto cada minuto hablando contigo, y por supuesto me encanta verte reír, cosa que casi siempre acaba haciéndome reír a mí también.
A pesar de que muchos y muchas puedan pensar que es una tontería, todos lo pensamos a nuestra manera, pero como a mí decir esto alto y con fuerza no me cuesta nada, pues lo hago y me quedo más tranquilo :]
El amor es algo muy curioso, hace cosquillas y a veces incluso nos llega a hacer daño, mucho daño. También nos hace reír, nos hace sentirnos más vivos, más contento con nosotros mismos. Puede hacernos revivir momentos pasados y hacernos anticipar momentos futuros.
¿Es posible describir las sensaciones?, puede; pero el amor es demasiado difícil. Todos lo sentimos en el fondo y no hace falta que nadie nos lo explique. Nos gusta meter la pata hasta el fondo, pero sabemos que quizá, en otro momento la sacaremos.
Bueno, nada, que a seguir cada uno con lo suyo, que no es poco ;)
Y recordad, "No importan los problemas, no importa la solución; Esta sí es una dulce condena":P

sábado, 2 de octubre de 2010

El otoño (L)

Cada vez se acerca más el frío, la humedad. La preciosa lluvia y la adorable nieve (que desgraciadamente no roza mi casa). El otoño llega, los árboles marchitan, todo parece congelarse, pero sabes que todo sigue, no es un final, sino una pausa. Las calles emanan un aroma que encandila, huele a chimenea, y el frío te cala hasta los huesos. Andas por la calle, hojas caídas, mojadas y machacadas por las pisadas, y a pesar de todo, el paisaje te encanta. Es difícil de explicar, pero el otoño esconde una felicidad que ninguna otra estación guarda.
Vas andando por la calle, pensando en cualquier cosa, notas la humedad, pero estás feliz, te apetece andar, sin rumbo, no sabes a donde vas, pero te encanta. Y al final de la calle estás tu, como una aurora boreal, lo más bonito y precioso del mundo entero: En ese momento, te das cuenta de que te has enamorado.