domingo, 17 de julio de 2011

No escribo

Últimamente no escribo, pero todo tiene una explicación: no me apetece escribir, no por nada, sino porque estoy disfrutando como nunca.

martes, 12 de julio de 2011

¿Qué hacer?

¿Qué se supone que tengo que hacer cuando no te veo, si cuando no estás aquí te recuerdo más que de respirar?
Si cuando te digo "adiós" todo el mundo se me derrumba, y se me ocurren pocas torturas que la sensación de alejarme de tí.
¿Qué hago si no puedo ver esos ojos durante un día?, si un día sin hablar contigo ya no es un día.
Por favor, acércate a mí. Déjame mirarte a los ojos y pasemos 25 horas al día hablando: yo dejaré de respirar sólo por ganar tiempo mirándote.

lunes, 11 de julio de 2011

Pasado está

No te asustes, ni temas por tu pasado. El pasado ahí se queda, en el ayer. Muchos recuerdos juntos, en una misma caja: la caja del ayer.
Toma sólo lo feliz del pasado, lo que todavía te hace reír. No juzgues nunca por el pasado, quédate en el presente. No es que el pasado no sea importante, pero todos tenemos el derecho a cambiar y a mejorar cada día.

Nuestra gran meta



Un joven aventurero se dispone a ascender un ochomil en oriente. A mitad de la montaña, entre resoplo y resoplo decide tomar un respiro. Allí encuentra a un viejo monje, y como tiene la sensación de estar perdido, decide preguntarle por el sendero.
-¿Crees que voy por el camino correcto?
-Bueno, todo depende por el camino que quieras ir, mejor dicho, depende de a dónde quieras llegar.
-¿Y crees que todos los caminos tienen su fin? ¿Llegaré a dónde desee llegar?
-Esa es una pregunta que quizá no tenga respuesta, pero conseguir alcanzar el fin de ese camino es nuestra mayor meta, nuestra razón de ser.
-Ya, pero, ¿Y cómo sé que no me equivoco de camino?
-Desgraciadamente en la vida no vas a encontrar mapas, pero sí personas que pueden ayudarte, esos son tus amigos, por supuesto no van a aclararte la ruta, ni quitarán piedras por tí, pero puedo asegurarte que ellos serán quienes te ayuden.
-Pero no sabría por donde ir si el camino se divide en dos…
-Claro que no, pero tu corazón y tu cabeza sabrán ayudarte. Las decisiones nunca son fáciles, pero todas tienen solución, aunque lleven a muchas renuncias.
-Creo que aun así estoy perdido.
-Claro que lo estás, pero si te digo por dónde llegar y cómo, ya no eres tú el que llega a la meta, es un viejo al que has encontrado por el camino: esto te hará llegar a una meta falsa; es como si volvieras a la salida sin nunca haber empezado.
Así, el viajero continuó, un tanto desconcertado. Al poco de empezar a andar no comprendió las palabras del monje, pero poco a poco, cuando empezó a ver la cima de la montaña comprendió todas y cada una de las palabras del monje. Y es que, todos tenemos una meta en la vida, quizás muchas pequeñas, pero una gran meta en definitiva, será como un reto. ¿De qué sirve hacer todo lo que hacemos si no es para cumplir nuestros objetivos?
Por lo tanto, antes de rendirnos, siempre tenemos que recordar que tirar la toalla antes de llegar es de vagos, y es intentar ir por el camino fácil, pero es el camino que siempre acabará en un abismo. Escoge tu camino, y poco a poco recórrelo, cúmplelo, siempre acompañado, pasito a pasito, y lucha cada día, así, podrás decir algún día: Yo llegué a la meta.

Nuestra gran meta


Un joven aventurero se dispone a ascender un ochomil en oriente. A mitad de la montaña, entre resoplo y resoplo decide tomar un respiro. Allí encuentra a un viejo monje, y como tiene la sensación de estar perdido, decide preguntarle por el sendero.
-¿Crees que voy por el camino correcto?
-Bueno, todo depende por el camino que quieras ir, mejor dicho, depende de a dónde quieras llegar.
-¿Y crees que todos los caminos tienen su fin? ¿Llegaré a dónde desee llegar?
-Esa es una pregunta que quizá no tenga respuesta, pero conseguir alcanzar el fin de ese camino es nuestra mayor meta, nuestra razón de ser.
-Ya, pero, ¿Y cómo sé que no me equivoco de camino?
-Desgraciadamente en la vida no vas a encontrar mapas, pero sí personas que pueden ayudarte, esos son tus amigos, por supuesto no van a aclararte la ruta, ni quitarán piedras por tí, pero puedo asegurarte que ellos serán quienes te ayuden.
-Pero no sabría por donde ir si el camino se divide en dos…
-Claro que no, pero tu corazón y tu cabeza sabrán ayudarte. Las decisiones nunca son fáciles, pero todas tienen solución, aunque lleven a muchas renuncias.
-Creo que aun así estoy perdido.
-Claro que lo estás, pero si te digo por dónde llegar y cómo, ya no eres tú el que llega a la meta, es un viejo al que has encontrado por el camino: esto te hará llegar a una meta falsa; es como si volvieras a la salida sin nunca haber empezado.
Así, el viajero continuó, un tanto desconcertado. Al poco de empezar a andar no comprendió las palabras del monje, pero poco a poco, cuando empezó a ver la cima de la montaña comprendió todas y cada una de las palabras del monje. Y es que, todos tenemos una meta en la vida, quizás muchas pequeñas, pero una gran meta en definitiva, será como un reto. ¿De qué sirve hacer todo lo que hacemos si no es para cumplir nuestros objetivos?
Por lo tanto, antes de rendirnos, siempre tenemos que recordar que tirar la toalla antes de llegar es de vagos, y es intentar ir por el camino fácil, pero es el camino que siempre acabará en un abismo. Escoge tu camino, y poco a poco recórrelo, cúmplelo, siempre acompañado, pasito a pasito, y lucha cada día, así, podrás decir algún día: Yo llegué a la meta.

sábado, 9 de julio de 2011

Basta!

Tira el lápiz si no eres capaz de escribir más,
porque forzar las situaciones es peor que hacerlas mal:
es saber que te estás equivocando y no querer remediarlo.

Basta!

Tira el lápiz si no eres capaz de escribir más,
porque forzar las situaciones es peor que hacerlas mal:
es saber que te estás equivocando y no querer remediarlo.